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QUE REALIDAD VEMOS?

 

Pero, "¿Qué es la realidad? Nada más que una alucinación colectiva". dijo la comediante estadounidense Lily Tomlin.

Lo que vemos es una construcción social, todos la hacemos y a todos afecta. La sorpresa frente a alguna conducta que nos disgusta como proveniente de “los otros” y sin “mi intervención”, es una percepción equivocada. Por acción o por omisión hemos todos participado en la grandeza o decadencia de una nación.

Y si queremos cambiar lo generado por todos, debemos comenzar por nosotros. No hay otra dirección. Los otros jamás se afectan sin nuestro cambio. Debemos recordar esto.

Es por eso que traemos a colación una historia recogida  por el teólogo Leonardo Boff, atribuida al educador y líder político de la república de Ghana, James Aggrey, fallecido en 1927. Reza así: “Había una vez un campesino que fue al bosque vecino a atrapar un pájaro para mantenerlo cautivo en su casa .Consiguió apresar un pichón de águila, .Lo colocó  en el gallinero junto con las gallinas. Comía mijo y la ración propia de las gallinas,.Aunque  el águila fuera el rey/ la reina de todos los pájaros. Después de cinco años,.este hombre recibió en su casa la visita de naturalista. Mientras paseaban por el jardín, dijo el naturalista: “Ese pájaro que está allí no es una gallina. Es un águila.”

–Así es- dijo el campesino- Es águila. Pero yo la crié como gallina. Ella ya no es un águila. Se transformó en gallina, como las otras, a pesar de las alas de casi tres metros de envergadura.

-No-retrucó el naturalista- Ella es y será siempre un águila. Pues tiene un corazón de águila. Este corazón la hará un día volar a las alturas.

-No, no- insitillo el campesino- Ella se volvió gallina y jamás volará como águila.

Entonces decidieron hacer una prueba. El naturalista tomó el águila, la levantó bien alto y, desafiándola, le dijo:

-Ya que usted es en verdad un águila, ya que usted pertenece al cielo y no a la tierra, entonces, ¡abra sus alas y vuele!.

El águila se quedó sentada sobre el brazo extendido del naturalista. Miraba distraídamente alrededor. Vio las gallinas allá abajo, rascando  el piso  en busca  de granos,. Y saltó hacia ellas.

EL campesino comentó_

-Yo le dije, ¡ella se convirtió en una simple gallina!.

-No, insistió el naturalista- Ella es un águila, Y un  águila será siempre un águila. Vamos a experimentar nuevamente mañana.

Al día siguiente, el naturalista subió con el águila al tejado de la casa. Le susurró:

-Águila, ya que Usted es un águila,¡abra sus alas y vuele!

Pero el cuando  el águila vio allá abajo a las gallinas rascando  el suelo, saltó y fue junto con  ellas.

El campesino sonrió y volvió a la carga:

-Yo le había dicho, ¡ella se convirtió en gallina!.

-No,- respondió firmemente el naturalista- Ella es águila, poseerá siempre un corazón de águila. Vamos a experimentar  todavía una última vez. Mañana la haré volar.

AL día siguiente, el naturalista y el campesino se levantaron  bien temprano, Tomaron al águila, la llevaron hacia fuera de la ciudad, lejos de las casas de los hombres, a lo  alto de una montaña. El sol naciente doraba los picos de las montañas.

El naturalista levantó el águila hacia lo alto y le ordenó.

-Águila, ya que usted es un águila, ya que usted pertenece al cielo y no a la tierra, ¡abra sus alas y vuele!

El águila miró alrededor. Temblaba como si experimentase nueva vida. Pero no voló. Entonces, el naturalista la tomó  firmemente bien en dirección al Sol, para que  sus ojos pudiesen llenarse de la claridad solar yb de la vastedad del horizonte.

-En ese momento, ella abrió sus potentes alas, graznó con el típico Kau-Kau de las águilas y se irguió, soberana, sobre sí misma. Comenzó a volar, a volar hacia lo alto, a volar cada vez más hacia lo alto. Voló…voló…hasta con fundirse con el azul del firmamento.”

Y Aggrey terminó exclamando:

¡Hermanos y hermanas, compatriotas! ¡Nosotros  fuimos creados a imagen y semejanza de Dios! Pero hubo personas que nos hicieron pensar como gallinas. TY muchos de nosotros  todavía piensan  que somos efectivamente gallinas. Pero nosotros somos águilas Por eso, compatriotas, abramos las alas y volemos. Volemos como las águilas. Nunca nos contentemos con los granos que nos arrojen  a los pies para rascar.”….

La anécdota es preciosa y apta para reflexión en estos, nuestros tiempos…

 Dr. Raúl A. Mc Namara 

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